29 septiembre 2013

¿Se dice indio o hindú?

A menudo, cuando nos referimos a un habitante de India, tierra de personalidades históricas como Mahatma Gandhi y de celebridades pop como Apu, nos sentimos en un aprieto. ¿Los llamamos indios? ¿Los llamamos hindúes?


Cara de un pequeño habitante de India, de familia hindú.



Indio


En principio, si los llamamos indios nos encontramos con un problema histórico. Los españoles creyeron que entre Europa y Oriente había solo océano. Entonces, cuando arribaron a continente americano lo creyeron parte de "las Indias". Por eso, llamaron indios a sus habitantes. A menudo se evita ese gentilicio precisamente por eso, para no crear confusión.

Hindú


¿Y si los llamamos hindúes? Nos metemos en otro embrollo. El hinduismo es una religión. ¿Qué hacemos con los habitantes de la India ateos o que practican otras religiones?

La investigación


De un modo casi automático, lo primero que hacemos como hablantes de castellano, e internautas experimentados, es apelar al diccionario de la RAE. Por desgracia, su servicio online no nos saca ni un poquito de la duda. Tanto "indio" como "hindú" son aceptados ahí como "Natural de la India". ¡Estamos en problemas!

Por suerte, más allá de la RAE está el fantástico mundo bloggero. Y dentro de él, sitios como Culturizando, que se preocupan por desasnarnos. En un artículo muy interesante nos muestran todo el recorrido que hicieron para aclarar el misterio. Ante la ambigüedad de la RAE, consultaron en la Fundación del Español Urgente, donde se inclinan por el uso de "indio" para el natural de la India y de "hindú" para la religión. No conformes con eso, escribieron a la RAE, quienes les avisaron que en la próxima edición también quedará reflejado que el gentilicio para los habitantes de la India será "indio".


¿Y entonces?


Lo que acabo de decir. Al fin se impuso en el mundo de la academia el uso más sensato. Son indios los habitantes de la India y son hindúes quienes profesan el hinduismo.

19 junio 2013

Concurso de relatos policiales

Crac! Magazine, una revista amiga de arte y cultura, organiza un concurso de relatos policiales. Puede participar todo el mundo. Como premio, las mejores obras van a ser publicadas en el suplemento de literatura de la revista. Para los autores inéditos, es una buena forma de empezar a hacerse conocidos. Para los experimentados, un lindo desafío. Tienen tiempo hasta el 31 de julio.

Descargar las bases

31 mayo 2013

Eugenio Cambaceres y el gen del mal en el naturalismo

El Dr. Hibbert señala el gen del mal con un puntero
En este nuevo capítulo, el análisis de una obra de Eugenio Cambaceres, destacado escritor argentino de finales de siglo XIX al que se lo suele inscribir en la literatura naturalista.


Introducción

Con el objetivo de analizar las contradicciones de En la sangre, novela de Eugenio Cambaceres, se considerará lo defendido por Zola en La novela experimental como el ABC del naturalismo.

El naturalismo

Para Zola, el escritor naturalista es un experimentador, contrapuesto a la figura del observador realista. La experimentación deberá realizarse objetivamente, sin tomar postura ideológica. A esta neutralidad ideológica le corresponderá una neutralidad de estilo. La imaginación y la intriga estarán subordinadas a la experimentación y severidad científicas. Sin embargo, la necesidad de ser objetivo y abarcar todas las posibilidades no dejará espacio para la censura moral en la pintura de un cuerpo desnudo o una secuencia descarnada en una novela. En la línea de Darwin, le otorga un valor determinante a la herencia y al medio ambiente como factores que moldean el carácter del hombre y, a más grandes rasgos, el de una sociedad, sector social o pueblo. Los escritores del naturalismo serán deterministas.

En la sangre

Portada de En la sangre, de CambaceresEl primer párrafo nos da un indicio de cómo va a ser el resto de la novela. Cambaceres lista los rasgos que forman la fisonomía del padre de Genaro, el joven protagonista. Lo compara con un buitre. Apela a la frenología (1) para determinar el carácter y aptitud de este inmigrante italiano y, con ánimo de experimentador, lo coloca frente a una situación extrema y emotiva como es el nacimiento de su hijo. En esta escena la indiferencia del marido de la parturienta, y el coro de voces salvajes alrededor, da una pauta de la hipótesis que el autor desliza desde el mismo título de la novela. En la sangre de este buitre bruto y golpeador está el origen del vicio moral (2) que determina las acciones de Genaro, sin que las circunstancias puedan cambiar lo genéticamente establecido. A primera vista, Cambaceres parece seguir los postulados del naturalismo que se nombraron al comienzo. Recursos estilísticos al servicio de una mirada fría, científica y determinante. ¿Es así en realidad? Imaginemos, con el perdón de los severos naturalistas, que a nuestra izquierda tenemos a un relativista radical que traga saliva cuando tiene que justificar cómo los haces de luz llegan a nuestra retina de forma imperceptible, si el mundo solo está construido a partir de la mirada subjetiva. Para él, si Cambaceres cree en las técnicas que usa, su análisis es válido y sin contradicciones. A nuestra derecha tenemos a un psicologista de paladar negro, un poco más crítico, para quien un texto es el reflejo de la psiquis del autor. En este caso, algún tipo de desprecio criollo por la inmigración, que utiliza el naturalismo como máscara para justificar la postura “gorila”. En equilibrio entre estas dos voces imaginarias (3), el trabajo apunta a encontrar contradicciones que aporten claridad, y por qué no placer, a la lectura de En la sangre.



Experimentación, variación y herencia

Incluso si tomamos como seria la más que dudosa técnica frenológica, se puede ver que solo es utilizada para caracterizar al padre de Genaro, es decir, para justificar una tesis fabricada de antemano. Eso rompe la idea naturalista de experimentación, ya que el resultado está cantado desde el mismo título. Para sentenciar al protagonista, en cambio, sí se lo sumerge en distintos ambientes, y el narrador comparte su tormento constante y sus debates acerca de lo moral o inmoral de cada acción. Si agregáramos como tercera voz, en una suerte de sesión espiritista, a José Ingenieros, él aseguraría que Genaro se encuentra en una lucha por la vida a través de la simulación. Los organismos se valen de su astucia, cual camaleones, para esconder su naturaleza y para primar como los más fuertes, los que sobreviven a las circunstancias y a la lucha por la supervivencia. En esta novela se puede encontrar una contradicción entre variación y herencia. Según la tesis de Ingenieros, “La simulación en la lucha por la vida”, los naturalistas admiten que “las causas principales de la evolución son tres: la variación, la selección y la herencia” (p.26). La variación dependerá de cómo se adapte el organismo al medio ambiente. La herencia transmite los caracteres adquiridos y permite la evolución de las especies. Genaro tiene la sangre viciada que recibe como herencia, y durante sus peripecias no logra adaptarse al ambiente que lo rodea, ni el ambiente que lo rodea lo afecta, por lo que no se produce evolución alguna. Si bien simula y engaña a los padres de su joven víctima, al final dilapida su fortuna y se consume en un mar de alcohol. La influencia de la aristocracia criolla no produce variación alguna en el carácter del protagonista. Recordemos que, y en esto la voz psicologista dará un tímido apoyo, Cambaceres era un hombre que frecuentaba el club El Progreso y no escapaba a su pertenencia de clase. Es cierto que apoyaba medidas liberales como la separación del Estado y la Iglesia, pero en su caracterización de los inmigrantes se siente un profundo desprecio (4). La ausencia de diálogos hasta bien entrada la novela parece ir en esa dirección. El autor puede simular el pensamiento de Genaro, pero no reproduce los diálogos hasta que no aparece Máxima, un elemento contrastante que pone en evidencia la brutalidad del joven protagonista (5).

Determinismo y simulación (6)

Pintura naturalista
En el capítulo XIII, y para la euforia de la voz relativista, Genaro enfrenta el determinismo moral cuando se tortura al mejor estilo Crimen y Castigo para ver si agarra o no un número que le permitiría saber qué le van a tomar en un examen. “No estaba sujeta a reglas fijas la moral; el bien y el mal eran relativos, contingentes como todo lo que era humano; dependían de mil diversas causas, de mil diversas circunstancias; el tiempo, el lugar, el medio, la educación, las creencias”. El crimen depende del lugar donde se lo mire. Si vamos a fondo con este pensamiento, podremos notar un matiz de rebeldía o de cuestionamiento a la sociedad burguesa, sociedad que se expresa en la voz del narrador cuando se separa de la psiquis de Genaro y lo sentencia con frases como “ciego fanatismo de su casta” (Cap. XIII). Justamente en el capítulo XII se produce una reflexión del narrador: la sagacidad hereditaria de Genaro acude en ayuda de la baja moral, lo ayuda a construir frases elegantes que engañan a todos, que lo pintan inteligente y capaz. ¿No es acaso el mismo procedimiento de Cambaceres? Empatiza con el protagonista cuando este denuncia sus cavilaciones morales y su fanatismo por lo material, por la riqueza que le permitiría codearse con la alta sociedad. Y se separa a la hora de sentenciar este pensamiento con la voz cientificista y acusadora. ¿No existe también una simulación del autor para seducir a sus lectores, así como intentaba Sarmiento en El Facundo con los opositores a Rosas? Hay una intención política, clasista, bajo el pretendido discurso objetivo. Aunque en el caso de Sarmiento (más allá de que no es una obra de ficción pura) se enfatiza el medio ambiente como determinante de las características morales del poblador, y en el de Cambaceres el entorno no puede modificar lo que por sangre se transmitió. Además, Facundo muestra más contradicciones que Genaro, y se transforma cuando vive en Buenos Aires. Genaro, en cambio, cada vez se vuelve más ambicioso a medida que se acerca a la cultura y riqueza de las clases altas.

El Dieciocho Brumario de Genaro

En la historia la tragedia se repite como farsa, decía Marx en El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (7). Allí mostraba cómo el jefe del lumpen-proletariado –después de que las fracciones de la alta burguesía se aplastaran entre sí, aplastaran a la pequeño burguesía, y la pequeño burguesía traicionara al proletariado revolucionario- se erige como emperador de los bajos fondos y convierte al Estado en una rifa. Aquí se puede ver una analogía con lo que le sucede a Genaro. El padre, a pesar de sus genes, prospera como negociante y le deja a su hijo la posibilidad de mejorar, al tener un sustento con el que cubrir todas sus necesidades básicas. Sin embargo, su hijo crece y usurpa lo ganado por su progenitor (8), lo dilapida en prostitutas y lujo innecesario, y caza a la inocente e idealizada virgen de la alta sociedad para mantener y expandir su nivel de vida. Hasta se podría decir que triunfa en sus propósitos, ya que logra arruinar la fortuna de su esposa, su reputación a través del embarazo y la violación anal sugerida. Incluso por un tiempo se erige como patrón de estancia, olvida sus orígenes de clase y explota a sus empleados. La astucia, la simulación (9), consiguen postularlo como salvador. En el caso de Luis Bonaparte, para erradicar el terror a la vuelta de la revolución en Francia y las estériles luchas parlamentarias de la burguesía. En el caso de Genaro, para devolver el honor de Máxima, que queda embarazada sin el respaldo del casamiento y de un esposo de su misma clase. El lumpen crea las condiciones para asumir el poder como salvador.

La madre

La madre, de Máximo Gorki
La madre de Genaro probablemente sea el personaje más contradictorio de la novela. Lleva la misma sangre que su marido y su hijo, pero muere de un modo más heroico, enferma en una suerte de exilio. Confía una fortuna a Genaro y le escribe hasta el último día. Si bien el autor le otorga una “mansa conformidad de la gente que no piensa y en quien el alma, incapaz de encontrar un solo grito de sublevación o de protesta, enmudece en presencia del dolor, como un resorte mohoso” (Cap. IV), también tiene “esa felicidad de los humildes en presencia de la vida material, del pan asegurado, al saber que no pesa ya sobre ellos la amenaza de la miseria” (Cap. VII). Se podría pensar que solo es una herramienta para mostrar más profundamente el carácter corrupto de Genaro, un recurso estilístico al servicio de la tesis experimental. Y sin embargo, le da un matiz de humanidad al relato. Aparentemente sumisa pero sagaz para mandar a su hijo al colegio sin que el padre se dé cuenta. Ingenua pero generosa. Es incapaz de sublevarse, pero proyecta en sus sueños a Genaro como reputado médico que atiende a los pobres sin cobrar. Así como en La madre el realismo de Gorki utiliza a la madre de Pavel como contraste del joven revolucionario idealizado, en la novela de Cambaceres la madre de Genaro opera como figura opuesta a la ambición desmedida de su hijo. En el primer caso se produce una evolución positiva, y en el segundo una caída y posterior muerte. Pavel será una especie de Jesús para su progenitora, una figura estoica y abnegada, casta y sin contradicciones, al frente de un proceso de transformación total, del nacimiento de un hombre nuevo (10). Curiosamente, algo parecido le sucede a la madre de Genaro, que sueña con que su hijo sea “un gran médico que realizara curas milagrosas, cuya presencia fuera implorada como un favor en el seno de las familias ricas y que asistiese gratis a los pobres, como una providencia, como un Dios...” (Cap. VIII).

Conclusión

Se recorrieron las contradicciones del naturalismo como escuela y se expuso la dificultad de conciliar experimentación con determinismo. También se vio la imposibilidad de escribir literatura naturalista de tesis pura. El escritor naturalista se ve influido por su postura de clase, lo que anula la pretendida objetividad. Los personajes muestran contradicciones, le dan riqueza estilística al texto y se rebelan ante el objetivo de subordinarlos a un final anunciado. La dialéctica, la teoría del caos y el desarrollo desigual y combinado de la vida muestran que la historia elude los encorsetamientos y avanza de forma espiralada hacia un desenlace maravillosamente incierto.

Notas

(1) Según la Real Academia Española: Doctrina psicológica según la cual las facultades psíquicas están localizadas en zonas precisas del cerebro y en correspondencia con relieves del cráneo. El examen de estos permitiría reconocer el carácter y aptitudes de la persona.

(2) Muere por un caso de “vicio orgánico” en el capítulo IV, en una mezcla de discurso médico con moralina.

(3) Algo caricaturizadas, es verdad.

(4) En el capítulo VIII habla de un grupo de jóvenes de la siguiente forma: “Subía un gruñido de fieras enjauladas, crecía, aumentaba, abultábase poco a poco, redoblaba de violencia, arrancaba de mil pechos a la vez, acababa por romper en un alarido de indios, inmenso, infernal, atronador, rebotando en las paredes con la furia de un viento de huracán”. En ese mismo capítulo seguirá refiriéndose a ellos como lobos, perros, un enjambre y moscas.

(5) En el capítulo XXXIV ella lo ve como el “hombre convertido en bestia”.

(6) “Otra especie de sufrimiento, acentuando en él cada vez más sus ingénitas tendencias, sordamente lo minaba: la emulación, la envidia, el despecho de reconocerse inferior a otros”. Cap XI.

(7) Otra obra que no tiene nada que ver con la literatura, pero que resulta una pieza fundamental para cualquier análisis histórico que no quiera pecar de falta de rigor científico.

(8) “Y víctima de las sugestiones imperiosas de la sangre, de la irresistible influencia hereditaria, del patrimonio de la raza que fatalmente con la vida, al ver la luz, le fuera transmitido, las malas, las bajas pasiones de la humanidad hicieron de pronto explosión en su alma”. Cap. X.

(9) En El príncipe, Maquiavelo afirma que el gobernante debe parecer religioso pero no serlo, porque limitaría sus funciones. Para conservar el poder necesita ser mitad zorro y mitad león.

(10) Blok también ve a Jesús al frente del Ejército Rojo en el poema "Los doce", pero el tema excede este ensayo.

Bibliografía utilizada

Cambaceres, Eugenio. En la sangre. Proyecto Biblioteca Digital Argentina. (http://www.clarin.com/pbda/)

Ingenieros, José. “La simulación en la lucha por la vida” en Obras completas. Ediciones Mar Océano. Buenos Aires, 1962.

Marx, Karl. El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte. Ediciones Libertador. Buenos Aires, 1998.

Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe. Edicomunicación S.A. Barcelona, 1994.

Gorki, Máximo. La madre. Edimat Libros. Madrid.

Zola, Émile. Obras selectas. Editorial Espasa Calpe. Madrid.

Sarmiento, Domingo Faustino. Facundo o Civilización y barbarie en las Pampas argentinas. Proyecto Biblioteca Digital Argentina. (http://www.clarin.com/pbda/)

12 mayo 2013

Realismo y naturalismo en Fortunata y Jacinta

Con este trabajo pretendo dar comienzo a una serie de publicaciones que no son otra cosa que parciales y finales que tuve que escribir a lo largo de mi carrera. Algunos de ellos, quizás la mayoría, están publicados, muy a mi pesar, en un sitio llamado Latinpedia. En su momento, allá por el 2008, prometían pagarte por escritos que mandaras. Como no le pagaron a nadie, no contestan emails ni borran el material del que se apropiaron con embustes, lo publico acá (con actualizaciones y correcciones, de paso) y que quede como el espacio legítimo de acceso.



Introducción

El período de auge de la novela realista en España se ubica en la segunda mitad del siglo XIX, momento en que la burguesía, luego de sucesivas revoluciones, va incrementando su poder político. La plasmación de esa potencialidad se da después de La Gloriosa (1868) con el destronamiento de Isabel II y la posterior proclamación de la Primera República. Los ideales burgueses: individualismo, materialismo y ascenso social se ven reflejados en este estilo de literatura que intenta dar una muestra objetiva de la sociedad en este momento histórico. Ya no primará la exaltación de sentimientos romántica sino una sobria descripción de los personajes y la sociedad. Un poco más tarde el naturalismo empieza a influir en Europa de la mano de Zola. La objetividad realista se ve invadida por la intervención del autor para comprobar una tesis determinada de antemano. El escritor naturalista será un experimentador, contrapuesto a la figura del observador realista. La herencia y el medio ambiente como factores que moldean el carácter del hombre y, a más grandes rasgos, el de una sociedad, sector social o pueblo, tendrán un valor determinante. Galdós escribe Fortunata y Jacinta en 1886, inmerso en los tiempos del realismo y naturalismo, dos corrientes que se relacionan pero a la vez se excluyen por sus distintas características. ¿En cuál de las dos corrientes podría enmarcarse esta novela? Es la pregunta que se pretende responder en el siguiente análisis.

Presentación de los personajes


Con la burguesía como protagonista social a partir de 1868, surge un sector que Galdós llamará “clase media”. En este sector se incluye una “informe aglomeración de individuos procedentes de las categorías superior e inferior, el producto, digámoslo así, de la descomposición de ambas familias: de la plebeya, que sube; de la aristocrática, que baja, estableciéndose los desertores de ambas en esa zona media de la ilustración, de las carreras oficiales, de los negocios, que viene a ser la codicia ilustrada, de la vida política y municipal" ("La sociedad presente como materia novelable"). En el comienzo de Fortunata y Jacinta, el narrador introduce la historia de Juanito Santacruz y de sus padres, don Baldomero y Barbarita Arnáiz. Juanito es hijo de un próspero comerciante que bien puede incluirse en esa “clase media” descripta por Galdós. Don Baldomero progresa a la par del progreso de la burguesía, con el consecuente desarrollo industrial y crecimiento de población. Las posibilidades para el comercio crecen y la familia Santacruz se desarrolla con prosperidad. En este ambiente se cría Juanito, que estudia Derecho pero no lo ejerce, sino que se dedica a las salidas nocturnas y a perfeccionar su retórica que gira según sople el viento. Entonces, don Baldomero es un hombre sin demasiadas luces pero dinámico, que hace crecer su fortuna con el comercio, que a la vez está ligado a la producción y al gobierno burgués. Juanito tiene más habilidad para el discurso y el debate filosófico pero es improductivo, parasitario de su familia (según Carlos Blanco Aguinaga en “Sobre El nacimiento de Fortunata”: “Un señorito (que entre veras y bromas se llamaba Delfín) que competía con sus colegas aristocráticos en inutilidad y en el amor al ocio y a las mujeres del pueblo"). Por otro lado, doña Lupe se abre paso y conquista una buena posición económica gracias al ejercicio de la usura. Esto a pesar de su viudez. Sin embargo mantiene a su sobrino, Maximiliano Rubín, un hombre con desórdenes mentales y dificultad para estudiar y posteriormente ejercer su trabajo. La obsesión de Maxi es alcanzar el amor de Fortunata. También doña Lupe debe prestarle dinero a Juan Pablo, que ambiciona algún puesto público y también cambia sus ideas políticas con relación a cada momento. Nicolás es un “curita peludo”, de nulos modales y escasa inteligencia, con una voracidad insaciable. Doña Lupe también debe alimentarlo hasta que consigue que se vaya, cuando es acomodado en la estructura de poder eclesiástica.

La burguesía como sujeto de cambio

¿Todo esto aparece en la novela sin justificación alguna? ¿Es una casualidad que la nueva generación sea parásita de una generación anterior próspera? No. El período de mayor ebullición política burguesa en 1868 tiene su contracara en la Restauración de 1875, con la vuelta del Rey Alfonso XII. “Aquel día había entrado en Madrid el Rey Alfonso XII, y D. Baldomero estaba con la Restauración como chiquillo con zapatos nuevos”. El entusiasmo del joven Galdós con la burguesía como sujeto de cambio va mutando hacia la desilusión con el evidente conservadurismo que manifiesta en la Restauración. Si en las primeras novelas el burgués de clase media es productivo, creador de riqueza, con rasgos ridículos pero noble, el burgués que retrata el viejo Galdós es egoísta, a la caza de un cargo público. Esta crítica no está desarrollada a fondo en Fortunata y Jacinta (de ahí que doña Lupe conserve algunos rasgos positivos al ser una de las pocas que ayuda realmente a Fortunata, a diferencia de Guillermina, que no hace absolutamente nada por ella. La figura del usurero va a ser tratada con más profundidad en posteriores novelas), pero ya se pueden ver atisbos de mediocridad en los ejemplos anteriormente expuestos. La revolución burguesa, sin embargo, reproduce una clase dinámica que crece junto al desarrollo de las ciudades: la clase obrera, el cuarto estado. Fortunata pertenece a este grupo. Se describe el lugar donde vivía de la siguiente manera: "Los vecinos eran de dos clases: mujeres sueltas o familias que tenían su comercio en el próximo mercado de San Antón. Hueveras y verduleras poblaban aquellos reducidos aposentos, echando sus hijos a la escalera para que jugasen". Debe vender su cuerpo luego de que Juanito la abandona, y es víctima de varios intentos de institucionalización y de conversión a la figura de “honrada”. Doña Lupe y Maxi se esfuerzan en educarla, Feijoó le aconseja seguir al menos en apariencia una conducta de esposa amorosa, Guillermina la desprecia y le ofrece la salida de la resignación: basta de creerse ángel y aceptar su destino. Pero Fortunata escapa de todos esos ensasillamientos. Es una figura dinámica en contraste con los personajes enumerados al comienzo. Si bien no cambia su pertenencia al cuarto estado y es víctima de la manipulación como bien dice Blanco Aguinaga, el campo de sus sueños es un lugar subversivo. Ahí se produce la pícara idea de ser la legítima esposa de Juanito, y ese empecinamiento hace que escape a todos los intentos de domarla.

La novela realista

Veamos las características que Lukács da a la novela realista: reproducción poética de la realidad; el tipo, categoría central de la concepción realista de la novela; la tendencia ideológica como inmanente a la situación y a la acción, no se impone a ellas; relación indisoluble entre el hombre privado y el hombre público; independencia de los personajes; imperativo de presentar un espejo al mundo y hacer progresar la evolución de la humanidad gracias a la imagen reflejada. Entonces, tenemos como decíamos la reproducción de un momento en que la burguesía se sienta sobre sus logros y se inserta en el aparato burocrático. Más allá de la esperanza que todavía quedara en Galdós, su comprometido estilo realista reflejó a los tipos de ese momento, sin menospreciar su individualidad.  Contrastó y unió dialécticamente a los protagonistas con el medio al considerar las interacciones de individuo y ambiente. Es por eso que Fortunata y Jacinta es una novela realista y no naturalista. Francisco Caudet habla de un “naturalismo espiritual”. A pesar de lo engañoso que puede resultar ese título, el crítico no hace otra cosa que abonar a la idea de que la novela analizada es realista. Fortunata, más allá de si es merecedora del título de “heroína” o de “víctima”, escapa a un mundo ideal donde es la legítima esposa de Juanito por su capacidad de engendrar un hijo. El escape de Fortunata por medio del determinismo biológico tiene como razón de ser su imposibilidad momentánea para trascender su estatus de pobre, y a la vez una belleza e inocencia que encandila a los hombres, que al relacionarse con ella la dinamizan, hacen que comience a adquirir conciencia de su fuerza. Un proceso que a nivel individual no tiene ningún alcance: no se produce ninguna revolución ni cambio de las bases sociales. Pero muere con un hijo que probablemente rompa el inmovilismo que promueven las instituciones como la eclesiástica, encarnadas en la figura de esta especie de Madre Teresa que es Guillermina. Entonces, no es solamente una novela sobre la huida de la realidad de personajes enajenados sino una novela sobre los primeros pasos en la adquisición de conciencia de la propia fuerza de una de las protagonistas. Más allá de cierta apelación a la frenología (se habla de que Fortunata “no tenía complexión viciosa”), hay un espíritu realista en el reflejo de una sociedad que se está transformando, un dibujo poético del inconsciente popular que se empieza a filtrar en la conciencia.

25 abril 2013

El rey de los guanacos en la Feria del Libro

No, no es un nuevo mote que adquirí por alguna repugnante costumbre. El rey de los guanacos es la novela que publiqué en Elevé ediciones juveniles. El miércoles 8 de mayo a las 17hs. voy a estar en el stand 531 pabellón azul, Editorial Sinfín, para firmar y charlar con cualquier aventurero que se acerque. Así que los invito a darse una vuelta por ahí.


24 noviembre 2012

Una aventura gráfica en un blog, el juego de Los críticos de cine

Historia de las aventuras gráficas

Bar de piratas.
Las aventuras gráficas son un género recordado, y muy querido, que tuvo su auge en los años 80/90. En esa época salieron el Maniac Mansion y el Monkey Island, por ejemplo, que basaron su éxito en el humor delirante y un cierto nivel de dificultad que obligaba a pasar muchas horas para llegar al final del juego. Unos cuantos años después, las computadoras se hicieron más poderosas y los juegos RPG destronaron a las aventuras. Los RPG tienen una historia pero se enfocan más en desarrollar el potencial de un personaje a partir de los puntos de experiencia que el jugador acumula. Al haber batallas y mucha animación en pantalla, son ideales para alimentar el círculo de hacer juegos más exigentes - vender computadoras más caras - hacer juegos más exigentes. 

Con la venta masiva de los dispositivos móviles como tablets y celulares, y el desarrollo de las redes sociales, las aventuras gráficas volvieron. En general, volvieron todos los juegos sencillos e ingeniosos, que no requieren un mastodonte para funcionar. Los hay gratuitos y los hay pagos. Algunos se descargan de Google Play para Android y otros, como en el caso que vamos a ver, se juegan desde un blog.

En primer plano

Los críticos de cine es un sitio donde seis críticos, retratados con caricaturas, analizan películas de todas las épocas. La particularidad es que estos seis críticos son muy dispares y a menudo discuten entre ellos. Uno es amante de las películas de acción al estilo Duro de matar, algo que detesta otra, amante de las pequeñas historias europeas. Se nota que no tienen ningún tipo de presión de alguna productora y escriben lo que quieren sobre lo que se les antoja.

Pantochi en la oficina.
Ayer dieron un paso más y publicaron una aventura gráfica para jugar desde el blog. "Esta aventura gráfica consta de varios capítulos, en los cuales podrá participar a través de los comentarios debajo", dice en las instrucciones. Con esto, se inscriben en un nuevo tipo de juego. El autor presenta una historia, algunas escenas, y el lector comenta qué debe hacer el protagonista. En vez del clásico point and click, En primer plano usa el, podríamos llamar, "comment and draw". El autor debe dibujar lo que el lector le propone. O, al menos, hacer un filtro entre todos los comentarios. Es algo así como el espíritu de Elige tu propia aventura pero no con opciones marcadas sino con total libertad para opinar.

Los gráficos de En primer plano son eclécticos. El protagonista, el detective de la federal Carlos Pantochi, parece venido de los 80, del mundo del dibujo con píxeles. Los decorados y el resto de los personajes utilizan líneas más puras y colores sencillos. El objetivo del juego es develar el misterio del asesinato de una actriz a partir de unas pocas pistas. Propone una suerte de sátira de los policiales, ambientada en Palermo Hollywood.

Conclusión

Esta nueva técnica de aventuras gráficas aprovecha el impulso de las redes sociales y es una buena oportunidad para que los escritores aprovechen. El mundo de los juegos es una vidriera para nada desdeñable. Además, es un modo divertido de crear historias interactivas sin necesidad de ser un experto en animaciones.

Sitio web: Los críticos de cine

19 octubre 2012

Yomi, yomi, yomi te lo voy a decir

Chequeo gramatical de un fragmento de Los Simpson.


Como para no perder la sana costumbre de publicar en el blog, acá llega un pequeño artículo sobre el uso de los tiempos verbales. ¿Se acuerdan del capítulo de Los Simpson en el que mientras transmiten el aterrizaje en la Luna, Homero tararea "Yomi, yomi, yomi te lo voy a decir y espero que te gustará"?

Si no se acuerdan, les refresco la memoria con este video:



Bueno, además de demostrar que Beto Vélez es probablemente el rey del doblaje, también es un buen ejemplo de la mala utilización de los tiempos verbales. Homero espera, por lo tanto desea que pase algo. Y cuando deseamos que pase algo entramos en las profundidades del modo subjuntivo. Lo correcto sería: "Espero que te guste", con el presente de la primera persona del modo subjuntivo. De otra forma, escucharíamos conversaciones como:

-No creo que me gustará lo que vas a hacer.
-Yo, la verdad, sí espero que te gustará.

Y sí, una conversación de locos. Igual, preferible eso antes que la versión para España, donde canta "Me duele la barriga de ganas de quererte". Escuchar esa versión hace que le perdonemos lo que sea al bueno de Homero. Además, "Yomi, yomi, yomi te lo voy a decir y espero que te guste" no encaja muy bien con el ritmo, ¿no?

De yapa, les dejo la canción original, Yummy Yummy Yummy, de Ohio Express: