03 mayo 2018

Consejos para publicar un libro

Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Se supone que si hacemos eso, más o menos completamos los objetivos más importantes de la vida.

Simplista y cuestionable como lo ven, solemos tomarnos esos principios muy en serio. Y como esto no es "Ser padres hoy" ni un suplemento de jardinería, vamos a hablar de escribir un libro. ¿Por qué escribir un libro? ¿Tenemos mucho para decir? ¿Cosas importantes? ¿Tenemos gente interesada en lo que vamos a decir? No lo sabemos muy bien, pero sí sabemos que talaríamos dos o tres Amazonas si es necesario con tal de que nuestro nombre figure en la portada de un flamante libro.





Quiero, quiero

Bien, decididos a publicar a como dé lugar, lo primero que necesitamos es el material. ¿Tenemos varios cuentos que no le mostramos a nadie? ¿Poemas? ¿Un diario con reflexiones sobre la vida? Si no le mostramos nuestros escritos a nadie, empecemos por ahí. Vamos a saber si escribimos algo bueno cuando a otras personas les parezca que escribimos algo bueno. Ahí no vale eso de genio incomprendido.

"Mi mamá dice que soy súper"

Bien, nos decidimos a decirle adiós a la vergüenza, vamos a mostrar lo que escribimos. Es un buen principio. Pero, y siempre hay un pero, acordate de que hacer lo contrario a lo que haría Milhouse siempre es buena política. Si tu familia, si tus amigos más cercanos, no son brutalmente honestos, no tomes muy en serio lo que digan sobre lo que escribiste. Lo más probable es que tus primeros escritos sean un vómito carente de lógica interna y de las más esenciales reglas de puntuación.

Una vez que encontremos a alguien que no tema rompernos el corazón, nos enojemos con él/ella, después nos demos cuenta de que tenía razón, y por último mejoremos lo que escribimos, estaremos un paso más cerca de nuestra primera publicación. Claro, ¡siempre y cuando esa persona tenga una mínima idea de literatura! No sea que nos crucemos con algún sádico que nos traume para siempre. Esa persona puede ser un familiar, un amigo culto y sin escrúpulos, un profesor, una segunda personalidad... bueno, eso último mejor no.

Dónde mandar

Ahora que tenemos algo más o menos legible, nos enfrentamos a un momento crítico. ¿Qué hago? ¿Busco un agente? ¿Existen los agentes como en las películas? ¿Busco emails de editoriales? ¿Me pongo a seguir a editores en la calle hasta saber sus direcciones y les envío cartas anónimas? Bueno, los agentes son una cosa rara, al menos en Argentina. En general, la comunicación es directa entre el escritor y el editor. Lo de buscar emails de editoriales no está mal, pero lo más probable es que nunca te contesten. Y lo de las cartas anónimas se va un poquito de rosca, ¿no, psicópata en potencia?

Los concursos

Si ni te leen el mail que mandaste, si hacen un bollo con lo que imprimiste, no te deprimas, participá en concursos. ¡Claro! Hay concursos en España, en México, en Venezuela, en Argentina, en prácticamente todos los países donde se habla nuestro idioma. Son concursos de cuento, de poesía, de novela, de ensayo, de periodismo, de lo que se te ocurra. ¿Qué tiene de diferente eso con mandar un escrito a una editorial? ¡Que probablemente te lo lean! Si para eso están. Los organizadores del concurso le pagan a un jurado para que lea lo que los participantes envían. Si es un concurso grande, le pagan a un jurado de preselección. Ese jurado de preselección envía un puñado de obras al jurado famoso, en general formado por escritores de renombre.

Además de la publicación, los concursos ofrecen premios, a veces muy importantes. Eso sí, cuanto menos billetes te prometan, tus posibilidades de ser seleccionado aumentan. Es lógico, más gente envía sus obras a los concursos más conocidos y que ofrecen más dinero.

Si te decidiste a enviar tus escritos a un concurso, es muy importante que leas muy pero muy pero muy bien las bases. Si no respetás el formato, ni la cantidad de páginas, ni el tema si lo hay, van a descalificar automáticamente tu obra, sin leerla. Ah, e investigá bien el sitio web de la editorial. Si escriben literatura sobre valores, o solamente tienen libros con conejitos, probablemente tu novela de asesinos seriales no tenga muchas posibilidades.

Para buscar concursos literarios, empezá con http://www.escritores.org/recursos-para-escritores/concursos-literarios

Lo que no tenés que hacer

No pagues para que te editen, a menos que te sobre la plata y quieras regalarle libros a tus seres queridos. La editorial a la que le pagás no va a hacer nada para distribuir tus libros. No vas a ganar prestigio, al contrario, si los editores no te leían, ahora que tus libros sirven para equilibrar mesitas de luz, o llenar las librerías de saldo, menos que menos te van a leer. Incluso los lectores, si soñás con que tu libro llegue más allá de tu círculo, van a saber que es un libro autoeditado.

No participes en antologías en las que te pidan un aporte monetario para participar. El gancho suele ser el siguiente: un concurso que publicitan como gratuito (y sí, miren si voy a pagar para que me lean), y cuyo premio es participar en una antología. Bueno, resulta que en el resultado del concurso, los organizadores incluyen a la gran mayoría, sino a todos, de los que participaron. Y claro, vos pensás en lo groso que sos, al fin te seleccionaron. Pero no, la trampa está en que para participar de esa antología tenés que enviarles dinero a los organizadores. Y ellos te prometen, a cambio, unos cuantos libros con esa ensalada de obras ilegibles transformada en antología. Negocio redondo, mientras más participen, más ganancia para los organizadores, que no se hacen cargo de la calidad literaria porque no son editoriales de prestigio, ni mucho menos.

La cuestión es sencilla, te mataste escribiendo, la editorial va a hacer un negocio con lo que escribiste. Bueno, entonces, como mínimo, no te tienen que cobrar nada por editarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario