13 octubre 2017

El handball femenino desde adentro

por Irina Ramos*



El deporte

El handball es un deporte hermoso, desde los entrenamientos hasta los partidos. La adrenalina que se siente antes de jugar, cómo te esforzás en cada entrenamiento para mejorar lo que en los partidos te fallaba. Es llegar al club siempre tres partidos antes que los tuyos y ya sentir ese nudo en la panza de los nervios, de la ansiedad de jugar. Alentar a las categorías que juegan antes festejando cada gol, cada triunfo como si fuera el de tu categoría, y si pierden ponerte mal o peor que ellas. Y cuando llega la hora de jugar vos, cambiarte con tus compañeras, hablar y alentarlas, decirles que todo va a salir bien (que mayormente es mi rol por ser la capitana), entrar en calor, escuchar que los árbitros llaman para empezar el partido, escuchar a tu entrenador dándote aliento y a toda la tribuna hinchando por nosotras. Piel de gallina, el nudo en la panza más fuerte, suena el silbato y comienza el partido.

El partido

Sacamos nosotras por ganar el sorteo. Primer ataque, defensa fuerte de ellas, no podemos definir el gol. Ahora recibimos un contraataque profundo que termina con una gran definición al ángulo. Pasan 15 minutos y seguimos teniendo errores. Nuestro DT pide minuto.

-Chicas, quedan 10 minutos y se tienen que poner las pilas, están atacando bien pero no miran a la arquera. Necesitamos los goles, miren a la arquera, estos 10 minutos todos los ataques tienen que terminar en gol, y sus ataques en pasivo, defensa fuerte, ataque inteligente, delen que son cinco goles nada más.

Sigue el partido siempre escuchando a nuestro DT. Pasan los ataques y terminan en gol, y los de ellas también. Corregimos ataque, pero no defensa. Termina el primer tiempo. 15-14 van ganando ellas.

En los cinco minutos del entretiempo, además de descansar estamos hablando todas y corrigiendo errores para salir a jugar la segunda parte.

-Bueno, chicas, vamos a corregir errores. Por empezar, en defensa está el pivot solo, si está posicionado entre 3 y 2, el centro y el lateral tienen que marcar al pívot, tienen que hablarse entre ustedes y que el pivot no reciba, y si recibe que no gire. Después el centro tira de afuera. Si el centro se prepara para tirar, Irina sale a marcarla y Magalí se queda con el pivot. Después el resto se está marcando bien.

El entrenador nos mira para asegurarse de que quedó claro. Le brillan algunas gotas de transpiración en la frente.

-Errores de ataque, no están atacando con profundidad, están atacando y que salga lo que salga... ¡NO! Hagan una jugada, inicien de una punta y que termine tirando la otra, marquen bien al pivot, finteen, no tiren de afuera porque la arquera es buena y se las va a atajar todas, busquen el hueco, encaren y miren a la arquera, búsquenle el punto débil donde no llegue. Ah, y por terminar, Ari, parate bien en el primer palo porque los extremos ya saben que te tirás al segundo y te tiran todos al primero. Esperalas y, cuando larguen la pelota, te tirás. Dale que hay que ganarlo, tienen que salir a comerse este segundo tiempo, si hay jugadora con 2 minutos van para adelante sin picar la pelota, suben sin que la pelota toque el piso, con pases y velocidad, dale que todavía quedan 25 minutos por delante.

Y ahí entrás ese segundo tiempo el doble de nerviosa que el anterior, sabiendo que son los 25 minutos finales, que todo depende de corregir los errores que se marcaron y salir a jugar con todo. Entramos a la cancha. Ahí es donde tenés que hacer lo que se habló en el entretiempo y mantener los 25 minutos finales el resultado a favor de tu equipo. Suena el silbato, comienza el último tiempo.

Sacan ellas, y ahí recordás todo lo que te dijo tu DT, que ayuden al pivot, que le bajen el brazo a la central y no tire de afuera. Empezás a gritar “muévanse todas juntas de punta a punta”, ataca el centro, salís, bajás el brazo, pivot bien marcado, cobran pasivo, tiran de 9 metros y ahí la arquera se hace inmensa y la ataja. Nos toca a nosotras atacar con profundidad, queremos que ese ataque termine en gol. Ubicamos al pivot entre 2 y 3 del lado izquierdo, inicia el ataque el extremo derecho, todas atacan en profundidad, buena cortina del pivot y entra solo el extremo izquierdo, tira, ¡gooooool! Lo festejás como si fuese la final de un mundial, ahí te felicita tu DT, las rivales se apuran, empiezan a fallar en los ataques, y tu equipo empieza a aprovechar esos errores y sacan ventaja de goles.

Últimos segundos, la pelota de ellas. Atacan, tiran, y ahí la arquera de nuevo defendiendo esos tres palos como una leona. Suena el silbato, ganamos y ahí empezás a festejar, abrazás a todas tus compañeras, la tribuna grita como loca. Al fin te relajás y te vas feliz a la última charla con el DT posterior al partido.

-Esto es, juventud, mierda, cuando se dejan de pelotudear y hacen lo que yo les digo, ahí se ve reflejado el resultado. Dejen de hacerme sufrir y entren más concentradas a la cancha, mierda. ¡Dale con todooooo! Uno, dos, tres, ¡juveeeeeee! Grito final, tribuna a flor de piel festejando. Nada más lindo que esto.

El crecimiento del handball

Eran muy pocos los clubes que tenían el handball entre sus disciplinas, ya que siempre lo que más se entrenaba en los clubes de barrio era el fútbol. Pero poco a poco, este deporte se empezó a expandir, selecciones de Argentina que jugaban panamericanos, clubes de barrio que agregaban la disciplina, muchos equipos de hombres también haciendo handball, selección masculina de handball. Uno mira atrás y dice: “¡Guau!, cómo cambio todo”. Cómo antes el handball no era reconocido como deporte y hoy en día hay muchos clubes de barrio donde se practica, para hombres y mujeres.


*Una de mis talentosas alumnas de 5to año. El relato es el resultado de un trabajo de escritura y reescritura a partir de algo que Irina, como jugadora y capitana, conoce de sobra.

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