31 mayo 2013

Eugenio Cambaceres y el gen del mal en el naturalismo

El Dr. Hibbert señala el gen del mal con un puntero
En este nuevo capítulo, el análisis de una obra de Eugenio Cambaceres, destacado escritor argentino de finales de siglo XIX al que se lo suele inscribir en la literatura naturalista.


Introducción

Con el objetivo de analizar las contradicciones de En la sangre, novela de Eugenio Cambaceres, se considerará lo defendido por Zola en La novela experimental como el ABC del naturalismo.



El naturalismo

Para Zola, el escritor naturalista es un experimentador, contrapuesto a la figura del observador realista. La experimentación deberá realizarse objetivamente, sin tomar postura ideológica. A esta neutralidad ideológica le corresponderá una neutralidad de estilo. La imaginación y la intriga estarán subordinadas a la experimentación y severidad científicas. Sin embargo, la necesidad de ser objetivo y abarcar todas las posibilidades no dejará espacio para la censura moral en la pintura de un cuerpo desnudo o una secuencia descarnada en una novela. En la línea de Darwin, le otorga un valor determinante a la herencia y al medio ambiente como factores que moldean el carácter del hombre y, a más grandes rasgos, el de una sociedad, sector social o pueblo. Los escritores del naturalismo serán deterministas.

En la sangre

Portada de En la sangre, de CambaceresEl primer párrafo nos da un indicio de cómo va a ser el resto de la novela. Cambaceres lista los rasgos que forman la fisonomía del padre de Genaro, el joven protagonista. Lo compara con un buitre. Apela a la frenología (1) para determinar el carácter y aptitud de este inmigrante italiano y, con ánimo de experimentador, lo coloca frente a una situación extrema y emotiva como es el nacimiento de su hijo. En esta escena la indiferencia del marido de la parturienta, y el coro de voces salvajes alrededor, da una pauta de la hipótesis que el autor desliza desde el mismo título de la novela. En la sangre de este buitre bruto y golpeador está el origen del vicio moral (2) que determina las acciones de Genaro, sin que las circunstancias puedan cambiar lo genéticamente establecido. A primera vista, Cambaceres parece seguir los postulados del naturalismo que se nombraron al comienzo. Recursos estilísticos al servicio de una mirada fría, científica y determinante. ¿Es así en realidad? Imaginemos, con el perdón de los severos naturalistas, que a nuestra izquierda tenemos a un relativista radical que traga saliva cuando tiene que justificar cómo los haces de luz llegan a nuestra retina de forma imperceptible, si el mundo solo está construido a partir de la mirada subjetiva. Para él, si Cambaceres cree en las técnicas que usa, su análisis es válido y sin contradicciones. A nuestra derecha tenemos a un psicologista de paladar negro, un poco más crítico, para quien un texto es el reflejo de la psiquis del autor. En este caso, algún tipo de desprecio criollo por la inmigración, que utiliza el naturalismo como máscara para justificar la postura “gorila”. En equilibrio entre estas dos voces imaginarias (3), el trabajo apunta a encontrar contradicciones que aporten claridad, y por qué no placer, a la lectura de En la sangre.



Experimentación, variación y herencia

Incluso si tomamos como seria la más que dudosa técnica frenológica, se puede ver que solo es utilizada para caracterizar al padre de Genaro, es decir, para justificar una tesis fabricada de antemano. Eso rompe la idea naturalista de experimentación, ya que el resultado está cantado desde el mismo título. Para sentenciar al protagonista, en cambio, sí se lo sumerge en distintos ambientes, y el narrador comparte su tormento constante y sus debates acerca de lo moral o inmoral de cada acción. Si agregáramos como tercera voz, en una suerte de sesión espiritista, a José Ingenieros, él aseguraría que Genaro se encuentra en una lucha por la vida a través de la simulación. Los organismos se valen de su astucia, cual camaleones, para esconder su naturaleza y para primar como los más fuertes, los que sobreviven a las circunstancias y a la lucha por la supervivencia. En esta novela se puede encontrar una contradicción entre variación y herencia. Según la tesis de Ingenieros, “La simulación en la lucha por la vida”, los naturalistas admiten que “las causas principales de la evolución son tres: la variación, la selección y la herencia” (p.26). La variación dependerá de cómo se adapte el organismo al medio ambiente. La herencia transmite los caracteres adquiridos y permite la evolución de las especies. Genaro tiene la sangre viciada que recibe como herencia, y durante sus peripecias no logra adaptarse al ambiente que lo rodea, ni el ambiente que lo rodea lo afecta, por lo que no se produce evolución alguna. Si bien simula y engaña a los padres de su joven víctima, al final dilapida su fortuna y se consume en un mar de alcohol. La influencia de la aristocracia criolla no produce variación alguna en el carácter del protagonista. Recordemos que, y en esto la voz psicologista dará un tímido apoyo, Cambaceres era un hombre que frecuentaba el club El Progreso y no escapaba a su pertenencia de clase. Es cierto que apoyaba medidas liberales como la separación del Estado y la Iglesia, pero en su caracterización de los inmigrantes se siente un profundo desprecio (4). La ausencia de diálogos hasta bien entrada la novela parece ir en esa dirección. El autor puede simular el pensamiento de Genaro, pero no reproduce los diálogos hasta que no aparece Máxima, un elemento contrastante que pone en evidencia la brutalidad del joven protagonista (5).

Determinismo y simulación (6)

Pintura naturalista
En el capítulo XIII, y para la euforia de la voz relativista, Genaro enfrenta el determinismo moral cuando se tortura al mejor estilo Crimen y Castigo para ver si agarra o no un número que le permitiría saber qué le van a tomar en un examen. “No estaba sujeta a reglas fijas la moral; el bien y el mal eran relativos, contingentes como todo lo que era humano; dependían de mil diversas causas, de mil diversas circunstancias; el tiempo, el lugar, el medio, la educación, las creencias”. El crimen depende del lugar donde se lo mire. Si vamos a fondo con este pensamiento, podremos notar un matiz de rebeldía o de cuestionamiento a la sociedad burguesa, sociedad que se expresa en la voz del narrador cuando se separa de la psiquis de Genaro y lo sentencia con frases como “ciego fanatismo de su casta” (Cap. XIII). Justamente en el capítulo XII se produce una reflexión del narrador: la sagacidad hereditaria de Genaro acude en ayuda de la baja moral, lo ayuda a construir frases elegantes que engañan a todos, que lo pintan inteligente y capaz. ¿No es acaso el mismo procedimiento de Cambaceres? Empatiza con el protagonista cuando este denuncia sus cavilaciones morales y su fanatismo por lo material, por la riqueza que le permitiría codearse con la alta sociedad. Y se separa a la hora de sentenciar este pensamiento con la voz cientificista y acusadora. ¿No existe también una simulación del autor para seducir a sus lectores, así como intentaba Sarmiento en El Facundo con los opositores a Rosas? Hay una intención política, clasista, bajo el pretendido discurso objetivo. Aunque en el caso de Sarmiento (más allá de que no es una obra de ficción pura) se enfatiza el medio ambiente como determinante de las características morales del poblador, y en el de Cambaceres el entorno no puede modificar lo que por sangre se transmitió. Además, Facundo muestra más contradicciones que Genaro, y se transforma cuando vive en Buenos Aires. Genaro, en cambio, cada vez se vuelve más ambicioso a medida que se acerca a la cultura y riqueza de las clases altas.

El Dieciocho Brumario de Genaro

En la historia la tragedia se repite como farsa, decía Marx en El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (7). Allí mostraba cómo el jefe del lumpen-proletariado –después de que las fracciones de la alta burguesía se aplastaran entre sí, aplastaran a la pequeño burguesía, y la pequeño burguesía traicionara al proletariado revolucionario- se erige como emperador de los bajos fondos y convierte al Estado en una rifa. Aquí se puede ver una analogía con lo que le sucede a Genaro. El padre, a pesar de sus genes, prospera como negociante y le deja a su hijo la posibilidad de mejorar, al tener un sustento con el que cubrir todas sus necesidades básicas. Sin embargo, su hijo crece y usurpa lo ganado por su progenitor (8), lo dilapida en prostitutas y lujo innecesario, y caza a la inocente e idealizada virgen de la alta sociedad para mantener y expandir su nivel de vida. Hasta se podría decir que triunfa en sus propósitos, ya que logra arruinar la fortuna de su esposa, su reputación a través del embarazo y la violación anal sugerida. Incluso por un tiempo se erige como patrón de estancia, olvida sus orígenes de clase y explota a sus empleados. La astucia, la simulación (9), consiguen postularlo como salvador. En el caso de Luis Bonaparte, para erradicar el terror a la vuelta de la revolución en Francia y las estériles luchas parlamentarias de la burguesía. En el caso de Genaro, para devolver el honor de Máxima, que queda embarazada sin el respaldo del casamiento y de un esposo de su misma clase. El lumpen crea las condiciones para asumir el poder como salvador.

La madre

La madre, de Máximo Gorki
La madre de Genaro probablemente sea el personaje más contradictorio de la novela. Lleva la misma sangre que su marido y su hijo, pero muere de un modo más heroico, enferma en una suerte de exilio. Confía una fortuna a Genaro y le escribe hasta el último día. Si bien el autor le otorga una “mansa conformidad de la gente que no piensa y en quien el alma, incapaz de encontrar un solo grito de sublevación o de protesta, enmudece en presencia del dolor, como un resorte mohoso” (Cap. IV), también tiene “esa felicidad de los humildes en presencia de la vida material, del pan asegurado, al saber que no pesa ya sobre ellos la amenaza de la miseria” (Cap. VII). Se podría pensar que solo es una herramienta para mostrar más profundamente el carácter corrupto de Genaro, un recurso estilístico al servicio de la tesis experimental. Y sin embargo, le da un matiz de humanidad al relato. Aparentemente sumisa pero sagaz para mandar a su hijo al colegio sin que el padre se dé cuenta. Ingenua pero generosa. Es incapaz de sublevarse, pero proyecta en sus sueños a Genaro como reputado médico que atiende a los pobres sin cobrar. Así como en La madre el realismo de Gorki utiliza a la madre de Pavel como contraste del joven revolucionario idealizado, en la novela de Cambaceres la madre de Genaro opera como figura opuesta a la ambición desmedida de su hijo. En el primer caso se produce una evolución positiva, y en el segundo una caída y posterior muerte. Pavel será una especie de Jesús para su progenitora, una figura estoica y abnegada, casta y sin contradicciones, al frente de un proceso de transformación total, del nacimiento de un hombre nuevo (10). Curiosamente, algo parecido le sucede a la madre de Genaro, que sueña con que su hijo sea “un gran médico que realizara curas milagrosas, cuya presencia fuera implorada como un favor en el seno de las familias ricas y que asistiese gratis a los pobres, como una providencia, como un Dios...” (Cap. VIII).

Conclusión

Se recorrieron las contradicciones del naturalismo como escuela y se expuso la dificultad de conciliar experimentación con determinismo. También se vio la imposibilidad de escribir literatura naturalista de tesis pura. El escritor naturalista se ve influido por su postura de clase, lo que anula la pretendida objetividad. Los personajes muestran contradicciones, le dan riqueza estilística al texto y se rebelan ante el objetivo de subordinarlos a un final anunciado. La dialéctica, la teoría del caos y el desarrollo desigual y combinado de la vida muestran que la historia elude los encorsetamientos y avanza de forma espiralada hacia un desenlace maravillosamente incierto.

Notas

(1) Según la Real Academia Española: Doctrina psicológica según la cual las facultades psíquicas están localizadas en zonas precisas del cerebro y en correspondencia con relieves del cráneo. El examen de estos permitiría reconocer el carácter y aptitudes de la persona.

(2) Muere por un caso de “vicio orgánico” en el capítulo IV, en una mezcla de discurso médico con moralina.

(3) Algo caricaturizadas, es verdad.

(4) En el capítulo VIII habla de un grupo de jóvenes de la siguiente forma: “Subía un gruñido de fieras enjauladas, crecía, aumentaba, abultábase poco a poco, redoblaba de violencia, arrancaba de mil pechos a la vez, acababa por romper en un alarido de indios, inmenso, infernal, atronador, rebotando en las paredes con la furia de un viento de huracán”. En ese mismo capítulo seguirá refiriéndose a ellos como lobos, perros, un enjambre y moscas.

(5) En el capítulo XXXIV ella lo ve como el “hombre convertido en bestia”.

(6) “Otra especie de sufrimiento, acentuando en él cada vez más sus ingénitas tendencias, sordamente lo minaba: la emulación, la envidia, el despecho de reconocerse inferior a otros”. Cap XI.

(7) Otra obra que no tiene nada que ver con la literatura, pero que resulta una pieza fundamental para cualquier análisis histórico que no quiera pecar de falta de rigor científico.

(8) “Y víctima de las sugestiones imperiosas de la sangre, de la irresistible influencia hereditaria, del patrimonio de la raza que fatalmente con la vida, al ver la luz, le fuera transmitido, las malas, las bajas pasiones de la humanidad hicieron de pronto explosión en su alma”. Cap. X.

(9) En El príncipe, Maquiavelo afirma que el gobernante debe parecer religioso pero no serlo, porque limitaría sus funciones. Para conservar el poder necesita ser mitad zorro y mitad león.

(10) Blok también ve a Jesús al frente del Ejército Rojo en el poema "Los doce", pero el tema excede este ensayo.

Bibliografía utilizada

Cambaceres, Eugenio. En la sangre. Proyecto Biblioteca Digital Argentina. (http://www.clarin.com/pbda/)

Ingenieros, José. “La simulación en la lucha por la vida” en Obras completas. Ediciones Mar Océano. Buenos Aires, 1962.

Marx, Karl. El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte. Ediciones Libertador. Buenos Aires, 1998.

Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe. Edicomunicación S.A. Barcelona, 1994.

Gorki, Máximo. La madre. Edimat Libros. Madrid.

Zola, Émile. Obras selectas. Editorial Espasa Calpe. Madrid.

Sarmiento, Domingo Faustino. Facundo o Civilización y barbarie en las Pampas argentinas. Proyecto Biblioteca Digital Argentina. (http://www.clarin.com/pbda/)

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