17 febrero 2009

La guerra del léxico

Algunas personas piensan que la discusión sobre el léxico, que es una especie de diccionario que tenemos en la mente, se da y debe darse sólo en ámbitos académicos o suplementos de cultura. Se equivocan garrafalmente. En cada frase, en cada conversación, en cada titular del diario y del noticiero, hay una lucha ideológica por el control de las palabras y su significado. En cada página de ese diccionario mental cavan trincheras, se tiran cañonazos y combaten a muerte montones de ejércitos que buscan conquistarnos para que vivamos en sus fronteras y con sus reglas. ¿A qué me refiero con esto? Bajemos al mundo dulce de los ejemplos.
Un chico lee un libro mientras silba.
En Estados Unidos los habitantes de ese país se hacen llamar “americanos”, pero no como una descripción del continente en que residen sino como una denominación nacional. Precisamente el nombre completo de ese país es Estados Unidos de América. Tanto éxito tuvieron con ese nombre que adoptaron, que convencieron a la inmensa mayoría del mundo de que ellos eran “americanos” y no “estadounidenses”. Más allá de que sea una palabra más corta, uno sospecha que hay otras intenciones detrás. Ser los americanos, los únicos, da la sensación de una hegemonía continental y una especificidad que los separa de otros países. Al sur, un país al que vencieron en la guerra y cuyos trabajadores son la mano de obra barata y muchas veces ilegal en Estados Unidos. Al norte, otra potencia pero de perfil bajo, y que nunca los desafía en las organizaciones mundiales. Sin duda, la palabra “americano” y “América” la conquistaron hace mucho y todos los hablantes del español estamos influidos por eso. Más allá de que los vaivenes político-culturales de la historia y la evolución de las comunidades de hablantes pueden en el futuro moldear un nuevo orden mundial y una nueva apropiación de los significados.

Otro ejemplo es el de los economistas cuando dicen que determinada medida económica nos deja “afuera del mundo”. ¿De qué mundo están hablando? ¿Desde cuándo las medidas económicas modifican las leyes gravitacionales o modifican la composición de la capa de ozono? Nada de eso. Detrás de ese concepto vago de “mundo” hay toda una configuración ideológica. Quedarse afuera del mundo, para ellos, es no servir a los intereses de una serie de países que pagan el sueldo del periodista y participan activamente en la guerra del léxico. De más está decir que la solución está en mirar un mapamundi y quedarse tranquilos, porque el mundo es grande y las ideas son muchas.

¿Dónde está la fórmula para combatir contra estos intentos de cooptarnos? En la lectura inquieta, la apertura de mente y la utilización de la máxima cantidad de léxico posible. No dejemos que una palabra sola se coma a las otras y que, al estar solita y debilucha, la conquiste uno de estos ejércitos.

Es un tema que da para hablar y discutir mucho. Si les gusta, podemos continuarlo en próximos artículos. Hasta la próxima.

3 comentarios:

  1. Bruno20:43

    Hola a todos. Estuvimos recibiendo mucho spam en los comentarios. Espero que con los cambios que introduje el problema esté resuelto. Saludos.

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  2. silvia20:44

    ¡Sí, que continúe!

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  3. Bruno20:44

    ¡Gracias por el entusiasmo! Seguro que en los próximos artículos va a volver este temilla.

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