Un tipo de pronombre con renombre

Acompañados por la famosa exploradora Ángela Di Tullio nos internamos en las profundidades de la gramática, donde conviven peligrosos monstruos que nos harían temblar de pies a cabeza. ¿O acaso no vive debajo de nuestras camas esa alimaña que nos obnubila los sentidos y hace que dudemos si poner “éste” o “este” en la oración tan bonita que escribimos? Para combatirla contamos con armas que le harían sombra hasta al más valiente superhéroe. Entre ellas, destacado por su magnífica utilidad pero también complejidad, tenemos al pronombre.

El pronombre y su poder deíctico


Resulta que los pronombres tienen poder deíctico. ¿Qué es eso? Es el poder de señalar. Ese señalamiento depende de una instancia discursiva determinada. Supongamos que yo digo: “Soy el autor de este artículo”. Si viene un extraterrestre ciego que sepa español y escucha eso, seguramente se preguntará quién es la persona que enuncia. Ese “yo” implícito depende de la persona que está comunicándose. Lo mismo que el vos o el tú. Dependen del contexto. También tenemos los adverbios temporales y locativos. “Mañana se juega el superclásico”. Claro, si leemos hoy el diario del sábado, ese “mañana” no va a ser nuestro mañana. Depende de la instancia en que se produjo el discurso. Por otro lado, están los pronombres demostrativos “este, ese y aquel”, siempre tónicos (básicamente, con acento) porque señalan anafóricamente, es decir a alguien mencionado anteriormente, o catafóricamente, es decir a alguien que se va a mencionar luego. ¿Qué los diferencia de los demostrativos que actúan como especificadores? Justamente eso. En oraciones como: “Este perro” o “Esa manzana”, “este” y “esa” actúan como especificadores del sustantivo, coordinados en género y número. Van sin acento independientemente del énfasis que tenga la oración. Recuerden que la gramática no se guía principalmente por rasgos tonales, sino que sirve para mejorar el entendimiento y marcar el sentido. En cambio si escribimos: “El perro ése” o “La manzana ésa”, ahí sí señalamos en un contexto determinado a un perro y una manzana. Pónganlo en práctica y van a ver que es muy sencillo. (N del E, en la actualidad, la RAE recomienda no distinguir con acento los deícticos, qué le vamos a hacer).

Hay otros tipos de pronombres tónicos que veremos después (además están los clíticos –sin acento- que tienen funciones muy interesantes y variadas), pero por ahora lo importante es diferenciar esos dos casos. Hasta pronto y feliz fin de semana.

Comentarios

  1. A ver si entendí. Si, por ejemplo, la heroína de mi novela está en la verdulería y quiere comprar un zapallo anco y no uno coreano, pero no recuerda los nombres de cada uno. Entonces, cuando el verdulero le está por dar el zapallo coreano, ella señala y dice: “Ése, no. Deme éste”. Que sería como decir: “El zapallo ése, no. Deme el zapallo éste”. ¿Es correcto?

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  2. Correctísimo. Por eso doña Ángela no habla de reemplazo, como los antiguos manuales, sino de señalamiento, deixis.

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