One, two, tres, cuatro, los sustantivos según Ignacio Bosque

Desde la escuela primaria nos enseñaron que hay varios tipos de sustantivos. Todos conocemos por lo menos dos: los propios y los comunes. Pero resulta que se los puede clasificar de muchas más maneras. Como siempre, ustedes dirán: “¿Y? ¿De qué me sirve eso? Los lingüistas pasarán horas hablando de esas pavadas, pero la verdad que a mí no me hace ninguna diferencia”. A que sí.
Ignacio Bosque es un lingüista español, miembro de la Real Academia Española desde 1995. Entre otras cosas, caracterizó los sustantivos como sustantivos contables y no contables; sustantivos enumerables y pluralia tantum; individuales y colectivos; abstractos y concretos.

Los sustantivos no contables pueden dividirse hasta el infinito sin perder su naturaleza y nombre. Por ejemplo, el agua y el vino. El milagro de la comercialización logró que podamos decir: “Dame dos aguas sin gas”, pero bueno, la naturaleza del elemento se conserva, y también su dudosa pureza de manantial.

Los sustantivos contables no pueden dividirse sin dejar de ser lo que son. Si dividimos una silla o una mesa, le tendríamos que arrancar una pata o pegarle un hachazo. Y claro, dejaría de ser lo que es, más allá de la terapéutica adrenalina destructiva que liberaríamos.

Los pruralia tantum, que tienen un nombre muy rebuscado, es cierto, refieren a aquellos sustantivos que no pueden enumerarse. Por ejemplo, no podemos decir: “Tengo como cinco ganas de jugar un picado con los muchachos”. Sí se pueden cuantificar con indefinidos. “Tengo muchas ganas”. “Tengo pocas ganas”.

Enumerables son los que pueden ser cuantificados por un cardinal. Dos libros, dos autos, etc.

Los sustantivos colectivos


Y llegamos a la parte más interesante. Los sustantivos colectivos suelen generar dudas. Si escribimos para algún periódico de amplia tirada: “La gente desconfía del Gobierno y depositan su confianza en el simpático y desdentado dirigente agrario”. ¿Está mal? Usamos el artículo singular y el sustantivo singular. ¿No deberíamos usar una conjugación del verbo que concuerde con eso? No necesariamente, porque es un sustantivo colectivo. Está perfecta esa oración. Otro ejemplo de oración bien escrita: “Un grupo de ladrones roban un banco”. Un grupo contiene muchos integrantes, y además “ladrones” está explicitado, por lo que el referente concuerda perfectamente.

Los sustantivos enumerables son entidades simples: árbol, persona, monitor.
La diferencia entre sustantivos abstractos y sustantivos concretos es que los primeros refieren a nociones complejas no físicas como la verdad y la belleza, y los segundos a entidades materiales como una flor, montones de hectáreas de soja o pesos que se devalúan constantemente en nuestros bolsillos flacos.

No empalidezcan y sigan formándose, que el capital cultural es una linda abstracción que volvemos real cuando digerimos un buen libro y cuando la materialidad de la vida nos deja enseñanzas grabadas en el cuerpo y en la mente. Hasta la próxima.

Comentarios

  1. Entonces, si ponemos:
    “La gente desconfía del Gobierno y deposita su confianza…” en lugar de depositan, y “Un grupo de ladrones roba un banco” en lugar de roban, también es correcto. ¿Es así?
    Gracias,
    Un saludo

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  2. Yo creo que está mal. “Un grupo de ladrones robó ayer…” Debe ir el verbo en singular. La concordancia se da por la forma y no por el contenido.
    La forma es singular.
    ¿Uds. dirían “ayer un grupo de chicos salieron del colegio”?

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  3. ¡Al fin un poco de polémica! Hola Fernando. ¿Cómo es eso de que la concordancia se da por la forma y no por el contenido? Estaríamos desligando completamente a las palabras de todo el sentido que tienen. Las dejaríamos como formas en el aire venidas de vaya uno a saber dónde. Los sustantivos colectivos tienen esa particularidad. Se los puede aludir usando un verbo plural. Te pongo un ejemplo que seguramente no te va a chocar, para que veas la compatibilidad: “En esa casa, la familia era muy numerosa. Solían deambular de un lado al otro, sin ningún objetivo aparente”. Nada mejor que los sustantivos colectivos para demostrar que las palabras (y la ficción, sobre todo) adquieren vida propia una vez que las dejamos salir, y sorprenden al lector incauto porque, al menor parpadeo, ¡se convierten en plurales!

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