Una segunda parte de los errores más comunes que cometemos no está de más… ¿O demás? Esto de juntar o no palabras puede realmente desquiciarnos. No siempre la solución está en separar. Podemos encontrarnos con una frase que nominalice este inicio típico de modalidad interrogativa que es el “por qué”. Por ejemplo: “Los sabios buscaron por siglos el porqué de todos los fenómenos materiales”. El “porqué” se convierte en un sustantivo. Con “de más” y “demás” no tenemos exactamente el mismo problema, pero por ahí anda. Cuando lo ponemos junto, lo estamos usando como adjetivo. “La puso en la bolsita con las demás monedas”. Ese “demás” le da a las monedas una categoría de similitud con el objeto que el sujeto tácito pone en la bolsita. “Me puse en la fila con las demás personas”. Es exactamente lo mismo. Las personas que hacen la fila y yo somos similares. El otro uso es una construcción adverbial. “En la fila había personas de más”. Quiero decir que había personas que sobraban.
Es común ver en los medios gráficos titulares como: “Frichivnina Poporovna es la primer bailarina que danza en el agua congelada debajo del hielo, lo que inaugura un nuevo y suicida estilo en el deporte”. Si en vez de una mujer fuera un hombre, el titular estaría perfecto. ¿Que somos machistas? De ninguna manera. Es que el adjetivo tiene que concordar con el sustantivo que modifica en género y número. “Primer bailarín” y “Primera bailarina”. En el primer caso hay concordancia en género masculino y número singular, y en el segundo en género femenino y número singular.
La comodidad de escribir sin acentos, que se vuelve hegemónica en el mundo de la comunicación instantánea, suele llevar a la comunidad de hablantes a homologar preposiciones y pronombres con verbos. Y no exagero. Si no acentuamos el “se” tenemos un pronombre que suele aparecer en construcciones pronominales junto a un verbo. “Se peina”. En cambio cuando lo acentuamos se convierte en un verbo. “Sé que, a pesar de este artículo, la abrumadora mayoría de la comunidad de hablantes de mensajería instantánea no van a acentuar el ’se’”. Lo mismo pasa con el “de”. Sin acento es una preposición. “La pelota es de Juan”. Con acento es un verbo. “Ponerme la remera verde es posible que me dé suerte”.
Por supuesto, siempre queda más y más para desarrollar. Ya saben que cualquier duda o sugerencia para un próximo artículo, escriban sin vergüenza, que por lo general las dudas consideradas más tontas abarcan los errores que más comúnmente se cometen. ¡Hasta la próxima!
Ambigüedad en la oración
¿Nunca les pasó que, al leer una frase, no supieron cómo interpretarla y tuvieron que seguir leyendo para reponer el contexto y ahí sí entenderla? Es uno de los problemas que genera la organización bastante flexible de nuestro idioma. Tenemos la oración con su principal elemento, la flexión verbal (el verbo, che), que puede aparecer por cualquier lado, y los constituyentes de la oración, que también se pueden mover. “Se me piantó el lagrimón cuando miré la góndola de la carne”. “Cuando miré la góndola de la carne se me piantó el lagrimón”. “El lagrimón se me piantó cuando miré la góndola de carne”. Todas esas oraciones tienen perfecto sentido. Claro que tampoco podemos jugar y mezclar todo anárquicamente. “Se me piantó la góndola cuando miré el lagrimón de la carne”. Queda gracioso pero es agramatical. De ahí la importancia de reconocer constituyentes en una oración para armar oraciones gramaticales. Como vimos, los constituyentes tienen la propiedad de poderse mover dentro de la oración, sin que la oración pierda sentido.
Entonces, retomemos el tema de las ambigüedades. Podemos encontrarnos con esta frase: “Me quedó la remera blanca”. Tenemos dos posibles interpretaciones.
1 - Tengo todas las remeras sucias o rotas, y me queda limpia o sana sólo la remera blanca.
2 - Mientras descansaba lo más pancho en la reposera, desde el balcón del 6° D me tiraron un baldazo de lavandina en la cabeza y me quedó la remera blanca.
Son dos interpretaciones bastante diferentes. ¿Qué cambia en cada una de ellas? La función del constituyente. En la primera no se puede decir: “Tengo todas las remeras sucias o rotas, y me queda limpia o sana sólo blanca la remera”. En cambio, en la segunda “blanca” sí se puede mover: “…me tiraron un baldazo de lavandina en la cabeza, y blanca me quedó la remera” o “y me quedó blanca la remera”. Blanca ya no es más un complemento de remera, sino que es un predicativo objetivo y se puede mover.
Sustituir por pronombres
También podemos sustituir por pronombres. En una oración como: “Los turistas encontraron la ruta bloqueada” podemos estar hablando de que los turistas se sorprendieron al encontrar que la ruta por la que viajaban estaba bloqueada, o bien hablar de turistas de una universidad internacional muy prestigiosa, expertos en bloqueos de ruta, que al fin encontraron su objeto de investigación. En el primer caso se puede pronominalizar (es decir, reemplazar por pronombre) de la siguiente manera: “Los turistas la encontraron bloqueada”. En el segundo caso no. “Los turistas la encontraron”. Es lo mismo que en el ejemplo anterior. En una interpretación “ruta bloqueada” es el mismo constituyente, por eso se lo reemplaza completo, y en el otro “ruta” y “bloqueada” se analizan como constituyentes separados.
Ambigüedad léxica
Hay otro tipo de ambigüedad llamada “léxica”, que se presenta cuando una palabra se interpreta de muy diferentes maneras. “Estaba solo y desamparado a la noche, y tuve que recurrir a un gato”. La primera interpretación de nuestras mentes chanchas es el uso de “gato” en el sentido de prostituta. Pero al pobre tipo se le podría haber quedado el auto en una calle oscura, sin tránsito, y tuvo que sacar el gato para levantar el auto y cambiar una rueda.
El punto y coma
Antes de concluir, y a modo de yapa, analicemos la cuestión que deslizó Julieta en los comentarios hace un par de semanas. El punto y coma. Se dice que Borges lo manejaba con maestría. Tiendo a pensar que así fue. Por lo general no se recomienda su uso a principiantes, porque hay que hilar fino para descubrir el ritmo, la dinámica de la oración, ese lugar exacto donde ni una coma ni un punto logran su cometido. Al fin y al cabo son marcas formales que no separan oraciones pero sí proposiciones. Con punto y coma no deberían separarse nunca distintas ideas. Suelen aportar dinámica cuando distintos sucesos se producen aceleradamente, o uno inmediatamente después del otro. Veamos: “Riquelme llegó al área con pelota dominada; sabía exactamente dónde iba a picar Palermo, y le puso el pase justo para que convirtiera”. En ese caso poner un punto le habría dado una excesiva lentitud al relato. Claro que hay estilos y estilos. El estilo de Bukowski, por ejemplo, mantiene toda su dinámica y belleza a pesar de que emplea puntos seguidos constantes.
Ahora sí, hasta pronto. Ojalá hayan pasado un lindo fin de semana y empiecen relajados la semana corta que nos espera.
Mundo SMS, diccionario
Dame poco espacio, te devolveré abreviaturas
Ayer, una lectora nos envió un diccionario muy particular. Contempla el modo en que se expresan los usuarios de celular a través de mensajes de texto, un método importado del chateo. En una investigación superficial con el google vi que ese diccionario forma parte de una campaña de las compañías de celulares para incrementar el uso de los aparatos (y que, por cierto, tuvo éxito). No dejan de sorprenderme las deformaciones utilizadas, incluso algunas que no tienen siquiera sentido fonético. Sería de un conservadurismo estéril plantarse ante estas manifestaciones, que no son más que la respuesta de una comunidad de hablantes ante el espacio físico acotado con que cuentan para escribir y la comercialización de cada mensaje. En el caso del chateo sí es más triste que, con el espacio y las herramientas para una correcta redacción, la comunidad de hablantes simplifique cada vez más las expresiones. Pero incluso en este caso no tiene sentido ir contra los usuarios. El problema radica en el poder, como siempre. Poder en su más amplio sentido, como sustantivo y como verbo. Poder comprender las reglas que subyacen en el armado de proposiciones nos da la capacidad de defendernos a partir de la palabra y, a un nivel más abstracto, saber interpretar y analizar el discurso del poder, esta vez visto como sustantivo. La deformación de la lengua en un nivel tan repentino y grosero no es más que la respuesta a un estímulo comercial en su más burdo sentido. Donde tenemos que seguir trabajando los que enseñamos y aprendemos a expresarnos es en la interpretación. El resto son cotorreos de doña Rosa al estilo: “Los jóvenes de ahora no son como los de antes”, o: “El tiempo está cada vez más loco”. Sí, señora, es verdad, el mundo cambia, pero no nos podemos quedar cruzados de brazos, indignados. Analicemos, interpretemos y actuemos en consecuencia.
Como el envío de la lectora (a quien agradecemos mucho la gentileza), más completo, estaba en formato gráfico, les dejo algunas palabras recogidas de una nota mal redactada (como siempre) de Infobae:
Adiós: a2
Años: aa
Archivo: archvo
Argentina: ARG
Artículo: artclo
Artificial:artfcial
Ataque:ataq
Aterrizar: atrizar
Bastante: bstnt
Batería: batry
Beber: bbr
Beso: b
Bien: bn
Brasil: bra
Broma: brma
Bromear: brmar
Botella: botya
Burbuja: brbja
Casa: ksa
Cassette: kste
Celebrar: zibrar
Celular: cel
Central: zntral
Centro: zntro
Chat: xat
Chatear: xatr
Chile: chi
Chileno: xilno
Comunícate: cmnkt
Cuál: qal
Cualquiera: qalkera
Cuándo: qndo
Cumpleaños: qmple
De: d
Debería: dbria
Decir: dcir
Días: dd
Diccionario: dicnario
Dirección: dir
Domingo:do
Ejemplo: ej
Emergencia: emrgencia
Empezar: empzar
Encuentro: enqntro
Entrada: entrda
Escapar: skpar
Esperar: sprar
Estado: stdo
Éste: st
Examen: exam
Excelente: xclnt
Favor: fa
Felicidades: flidads
Fiesta: fsta
Final: fin
Firme: firm
Fuerte: frt
Generación:gnrcn
General: gral
Generalmente: gral%
Gente: gnt
Gordo: grdo
Gracias: thanx
Grado: gdo
Graduar: grduar
Grande: L
Hacer: acer
Hazla: azla
Helado: ala2
Hermano: hno
Hombre:H
Hora:hr
Igual: =
Increíble: ncrible
Individual: indval
Información: info
Informal: infrmal
Íntimo: ntimo
Jefe: jf
Jueves: ju
Juntos: jnts
Juvenil: jvnil
Llámame: yamm
Llave: yav
Lugar: lgr
Lunes: lu
Mañana: mñna
Más:+
Mejor: mjr
Mensaje: msj
Menos: -
Mentir: mntir
Meses: mm
Metro: m
Mucho: mxo
Mujer: M
M1M: mándame un mensaje luego
MiM: misión imposible
ma: mamá
MK?: ¿me quieres?
msj: mensaje
mto: moto
mv: móvil
mxo: mucho
net: Internet
nl: en el / en la
NLC: no lo conozco
NLS: no lo sé
nos: nosotros
NPH: no puedo hablar
NPN: no pasa nada
NSN: no se nada
nsti: insti / instituto
NT1P: no tengo un peso
NV: nos vemos
NVA: nos vemos allí
n: no
ñ: año
Pa: papá
pco: poco
PDT: paso de ti / ¡piérdete!
PF: por favor
x fa porfa /: por favor
pkñ: pequeño
pls: por favor
pqñ: pequeño
prf: profesor
pscna: piscina
pso: paso
pdo: borrachera
pq: porque
q: que
qirsir?: ¿quierés ir?
q tal?: ¿qué tal?
q tpsa?: ¿qué te pasa?
QT1BD: que tengas un buen día
R: responde
rmno: hermano
rptlo: repítelo / no te entiendo
s q: es que
s s q: si es que…
salu2: saludos
sbdo: sábado
sbs?: ¿sabés?
slmos?: ¿salimos?
SMS: mensaje corto
spro: espero
srt!: ¡suerte!
ss cl cl: sí, sí, claro, claro
STLD / S2LD: si tú lo dices…
t @: te mando un mail
t O: te odio
tas OK?: ¿estás bien?
tb: También
tbj: trabajo
TVL: te veo luego
TKI: tengo que irme
tjt: tarjeta
tl: teléfono
tv: televisión
tng: tengo
t q: te quiero
trd: tarde
TQITPP: te quiero y te pido perdón
TQPSA: te quería pero se acabó
U: tú
vac: vacaciones
vns?: ¿vienes?
vos: vosotros
vrns: Viernes
wpa: ¡guapa!
x: Por
xa: Para
xam: Examen
xat: Chat
xdon: Perdón
xk?: ¿por qué?
xka: Chica
xko: Chico
xo: Pero
xq: Porque
xx: Chica
xy: Chico
ymam: Llámame
Zzz: me duermo…
Indigestión de comas y puntos - Segunda parte
El tema de las comas da para hablar y hablar (algunas personas hablan tanto y tan rápido que deseamos más que nunca materializar esa abstracción, que la coma sirva a modo de mordaza y nos dé unas milésimas de segundo para que nuestros tímpanos se regodeen en el silencio y nuestro cerebro se oxigene). Ahora que nos tomamos una breve siesta de dos semanas, masticamos y digerimos, podemos encarar la segunda parte.
La coma entre el sujeto y el predicado
Sujeto y predicado, ¿se acuerdan? Nos machacaban con eso en la escuela primaria. En el sujeto estará el agente que realiza una acción o el paciente que sufre un cambio, y en el predicado el resultado de esa acción o transformación. Muchas personas, por considerarlo quizás un pasatiempo divertidísimo, se dedican a poner comas en medio del sujeto y el predicado. “La bala, fue precisa, del motivo no hablo más”, cantaría Fito Paez si no leyera nuestra página. Las comas nunca separan el sujeto del predicado. “Volvió, Juan” y “Volvió Juan” son oraciones completamente diferentes. En la primera, el hablante se dirige a su interlocutor. Hace referencia a un tercero. El caso es vocativo, de invocación, por eso va la coma. Lo mismo sería: “Juan, vení a comer”. En la segunda el hablante se dirige a una persona indeterminada. Hace alusión a la vuelta de Juan. Tampoco es válido poner, al estilo sinopsis: “John Smith, es un agente de la CIA infiltrado en una célula terrorista”. Esa coma no sirve para nada, la eliminamos, igual que John Smith elimina poblaciones enteras con bombardeos preventivos.
Existe también la costumbre entre escritores de poner un punto después del signo de interrogación. Supongo que la costumbre es una degeneración de la posibilidad de poner una coma. Mal. El signo de interrogación, cuando cierra la sentencia, simboliza un punto. Se debe empezar con mayúscula la siguiente oración. A menos, claro, que se ponga una coma, elemento usado para darle más agilidad a la frase. Por ejemplo: “¿Soy yo el culpable?, ¿o es esa voz que me zumba en la cabeza y me dice: Mata, mata?”.
A pedido de nuestra queridísima lectora, vamos a observar el caso de la coma en el nexo “y”. “Todos yiran y yiran” sigue cantando Fito, con la complejidad que caracteriza a sus letras. No se le ocurriría bajo ninguna circunstancia poner una coma entre esos dos verbos producto del lunfardo (tema sobre el que vamos a hablar porque resulta muy interesante). ¿Qué sentido tendría ponerla ahí? En cambio, cuando aparece una “y” que marca un nexo coordinante, la cuestión toma otro matiz. Se separan distintas ideas, proposiciones, conectadas por ese nexo. Ya no se enumera simplemente. Veamos: “Se me ocurrió una idea genial, y vos sos el indicado para llevarla a cabo”. Ahí tenemos dos proposiciones que se pueden analizar perfectamente por separado.
¿Quedan más dudas con el uso de la coma? Si es así, en cualquier momento lanzaremos la tercera entrega. Hasta la próxima.

