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  • Las buenas costumbres en la antigua Grecia

    Las buenas costumbres en la antigua Grecia

    El Renacimiento y la antigua Grecia


    Sabemos que, en Europa, junto al capitalismo llegó un movimiento artístico llamado Renacimiento, que se manifestó en los siglos XV y XVI. Militaba dentro de este movimiento el clasicismo, que, entre otras cosas, buscaba retomar a los clásicos griegos y subirlos a un pedestal como el punto más alto al que llegó el arte en la historia de la humanidad. Había pasado de moda esa molesta costumbre de quemar libros, incinerar gente y sumir a la población en la más absoluta ignorancia y barbarie. De esta manera, La poética de Aristóteles pasa a ser la nueva Biblia. Se escriben libros de lo más coquetos y puntillosos acerca de las reglas que deben seguirse para representar una obra teatral, por ejemplo. La unidad de acción (la acción es ininterrumpida), de tiempo (no hay saltos temporales) y de espacio (no hay saltos de escena) eran algo asimilable a los diez mandamientos de Moisés. Fluyó mucha tinta en manuales sobre cómo debía escribirse esto y aquello. Se habló de la corrección, de escribir lo justo y necesario. Era cuestión de imitar a los griegos, o más precisamente, la imagen que el clasicismo proyecta de la antigua Grecia. Es que, digamos la verdad. Si pensamos en la Grecia antigua nos imaginamos gente con barba prolija y una túnica recién lavada, que discute civilizadamente en el ágora. O quizás unos schwarzenegger espartanos que hacen ejercicio con armonía y disciplina. Pero, como siempre, es cuestión de ir a las fuentes para ver que los griegos también gustaban de los excesos, y que tenían teorías de lo más curiosas y para nada políticamente correctas. 

    Las ranas, de Aristófanes y El banquete, de Platón


    Si le damos unaUn viejo seduce a un joven griego. leída a Las Ranas, de Aristófanes, podremos ver cómo Baco junto a su esclavo Jantias, en un descenso al infierno en busca de Eurípides, se caga literalmente encima del miedo ante una criatura que allí habita. Antes de eso, Jantias nos reconforta con una serie de pedos que amenizan el viaje. La traducción, hecha por personas muy pudorosas, nos muestra la palabra “gases” con una nota al pie que dice “pedam”. La escatología forma parte de la cultura popular y no tan popular. La gloriosa serie Roma (inspirada en investigaciones actuales) nos muestra cómo las pintadas en la pared formaban parte de la cultura y la forma de expresión del pueblo. Y los pintores no se andaban con remilgos. No tenían ningún pudor en dibujar penes desproporcionados para vivar o denostar a las figuras públicas. Si bien hablamos de Roma, hay que tener en cuenta que la cultura romana es una copia de la griega. Los filósofos griegos no eran ningunos señoritos. Basta leer El Banquete, de Platón. Son páginas y páginas donde se habla de Eros y el amor. Hermoso, ¿no? Aunque los filósofos tenían ideas particulares acerca de cómo expresar ese amor. Los hombres de 20 a 30 años, aproximadamente, podían convertirse en “amantes” de un jovencito que recién iniciaba la pubertad, el “amado”. En contra de lo que la chabacanería pueda proyectar sobre nuestras mentes, el amor entre esos dos sujetos era un amor cara a cara. El miembro del amante se colocaba entre los muslos del amado. Se creía que el chico iba a absorber la sabiduría del adulto, y que eso lo prepararía para la vida que tenía por delante. Bueno, en El Banquete reflexionan una y mil veces sobre las virtudes de esa práctica. Incluso hay escenas de celos entre los amantes de Sócrates, mientras todos beben vino. Se dice que Sócrates eran un gran bebedor. Nunca nadie lo vio emborracharse, a pesar de que era el último que quedaba en pie. Es que los sabios griegos se reunían a filosofar mientras tomaban litros y litros de vino. Seguramente en la Edad Media se horrorizaron de estas prácticas y prefirieron ponerlas en juego en secreto, junto a novedosos métodos de autoflagelo. El vino corría, y supongo que los niños en busca de sabiduría también eran bienvenidos. Claro que los filósofos griegos defendían públicamente sus prácticas, que realizaban con el consentimiento de los amados (a menos que tomemos en cuenta el mito de Tebas, según el cual Layo, quien luego se convertiría en rey, raptó y violó a un niño que tenía a su cuidado).

    En conclusión


    No es raro que hayan quedado tan pocos escritos de los grandes poetas griegos. Nos separa una época en que se escondió, quemó o tergiversó su contenido. En la actualidad sigue teniendo mucho peso el pudor que expande por el mundo la cultura estadounidense, influida por el puritanismo. Un valor específico de familia se universaliza y también una forma de mirar el cuerpo humano y las relaciones sexuales. Fue por eso que en décadas anteriores causaron tanto impacto los desnudos totales y las relaciones sexuales enfocadas desde una nueva perspectiva. Un gran ejemplo es el de Pier Paolo Pasolini, cineasta italiano.

    En fin, quien quiera hablar de refinamiento tendrá que tergiversar un poco las pruebas, porque la historia nos muestra cómo las costumbres adquiridas por los pueblos se salen del relato oficial. Lo políticamente correcto está todo el tiempo en discusión y forma parte del intercambio entre lo culto, lo popular, y nos obliga a pensar y pensarnos. Al fin y al cabo, a sacarnos el corsé mental y transitar el camino desafiante de cuestionar el sentido común.
  • Haber… a ver si es un verbo impersonal

    Haber… a ver si es un verbo impersonal

    Haber y a ver


    ¿Por qué uno se encuentra tan frecuentemente con confusiones del estilo “haber” en reemplazo de “a ver”? En principio, podemos decir que usan exactamente los mismos fonemas. Los fonemas son unidades abstractas. El fonema “b” contiene las variaciones o alófonos “b” y “v” (para ver su forma exacta, recurrir al alfabeto fonético internacional). La hache no se pronuncia, por lo tanto tampoco hay inconveniente con eso. Y la “r” final es el mismo fono tanto en el verbo impersonal “haber” como en esa unión de preposición y verbo “a ver”. En definitiva, suenan igual. De la única manera en que aprendemos a diferenciarlas es mediante la diferenciación en clase de palabras. Por eso es importante no tenerle miedo a la gramática, que al fin y al cabo es pura lógica. La lógica no se usa solamente en los problemas que nos daban en la escuela primaria del estilo: “Juan tenía 20 caramelos y se le perdieron 10, ¿cuántos le quedan?” Si uno mira una oración, todas las palabras están asociadas lógicamente. Cada oración o enunciado representa un gran misterio para resolver. Cómo se fue armando paso a paso. Por qué se pone una palabra y no otra. Qué palabras se pueden reemplazar por otras y cuáles no.

    Verbo impersonal


    Veamos este enigma. “Hubieron sugerencias maliciosas por años de que fue la idea de él”. Primero tenemos concordancia en número entre “hubieron” y “sugerencias maliciosas”. Peeero… cuando damos cuenta de la existencia de uno o más objetos, no tiene sentido pluralizar el verbo “haber”. “Hay sugerencias maliciosas”. “Hubo sugerencias maliciosas”. “Habrá sugerencias maliciosas”. ¿Por qué nos parece más lógico usar el plural para las formas de pasado y futuro? Porque se puede. Confundimos su uso como auxiliar del participio en oraciones como “habíamos llegado a ese lugar” con su uso como impersonal. En cambio para “hay” no tenemos manera de pluralizarlo. Por eso la norma culta que, insisto, debemos conocer bien, acepta sólo la forma singular de esos verbos. De todas formas, por lógica se puede pensar que las cosas están y ya, que no hay uno o más agentes que las producen o pacientes que las sufren. Es otra razón para avalar esa variación. Aunque no se sabe si el “hubieron” a la larga no se terminará imponiendo.

    Como dijimos, donde sí se acepta la forma plural es en las perífrasis (verbo conjugado o auxiliar + verbo no conjugado o auxiliado), que si tienen ganas podemos revisar en algún momento.

    Hasta la próxima.
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    Desde el año 2007 publico cuentos y novelas de literatura infantil y juvenil en editoriales como Edelvives, Macmillan o Urano, y revistas como Billiken.